quarta-feira, 12 de agosto de 2009

Zelaya chega; embaixador se refugia no hospital

A instabilidade política de Honduras levou o embaixador do país no Brasil, Victor Manuel Lozano Urbina, a internar-se no Hospital das Forças Armadas (HFA) na segunda-feira. Pressionado por um lado pelo presidente de facto, Roberto Micheletti, e por outro pelo presidente deposto, Manuel Zelaya, Urbina foi internado, sem previsão de alta, e mantido incomunicável: não deveria receber visitas ou atender o telefone.

Com isso, nenhum representante da embaixada de Honduras foi à Base Aérea de Brasília receber Zelaya, que desembarcou ontem à noite. Micheletti queria que o embaixador ignorasse a visita oficial de Zelaya ao Brasil - ele tem audiência hoje à tarde com o presidente Luiz Inácio Lula da Silva, na condição de chefe de Estado. O presidente deposto exigia que o embaixador fosse recepcioná-lo.

Com a internação, Urbina livrou-se de uma saia-justa. Zelaya acabou sendo recebido pelo ministro do Gabinete de Segurança Institucional, Jorge Armando Félix. E toda a negociação para receber Zelaya no Brasil foi feita com auxiliares diretos do presidente deposto e não com a Embaixada de Honduras em Brasília.

TEIMOSIA

De acordo com funcionários da embaixada, Urbina sentia-se mal havia dias por causa das pressões nada diplomáticas que vinha recebendo. Falta de ar, cansaço e dores no braço eram os sintomas que ele vinha apresentando.

O embaixador foi aconselhado a ir ao médico para exames de rotina, mas teria se negado a procurar tratamento. Na segunda-feira, diante das pressões, a situação teria se agravado e ele decidiu procurar atendimento médico em um hospital da capital.

Urbina permaneceu internado ontem e não tem previsão de alta, conforme informações oficiais do Ministério da Defesa do governo brasileiro.

O embaixador passou por exames, mas não autorizou que o diagnóstico fosse divulgado publicamente. "Ele se disse enfermo. Vamos ver isso amanhã", disse ironicamente Zelaya.

No Brasil, o presidente hondurenho quer acertar com Lula retaliações ao governo Micheletti. "Minha presença aqui com o presidente Lula e o chanceler Celso Amorim é para buscar estratégias mais enérgicas tanto dos EUA quanto da América Latina", disse, ao chegar a Brasília.

"Temos de reconhecer o esforço dos EUA, mas cremos que não é suficiente e tem sido demasiado tímido. O presidente Barack Obama deve tomar medidas mais enérgicas na parte comercial, econômica e migratória", acrescentou o presidente Zelaya.

Estadão

do Coturno Noturno:

Hoje Lula recebe Manuel Zelaya, o narcopresidente deposto de Honduras, a seu convite. Ontem, manifestantes pró-Zelaya incendiaram vários ônibus e um restaurante de fast food em Tegucigalpa. São liderados pela filha do convidado de Lula. Zelaya chegou ao Brasil e foi recebido com honras de estado, em jatinho emprestado por Hugo Chávez. O Wall Street Journal publicou artigo em que acusa Zelaya de estar recebendo dinheiro das FARC para financiar os protestos a seu favor. Lula, se o conhecemos bem, vai anunciar mais retaliações contra o segundo país mais pobre da América Latina, para puxar o saco de Chávez e de seu fantoche de chapéu texano. Aqui no Brasil, como em Honduras, somente a ralé socialista é a favor de Zelaya. O MST está em Brasília. Quem sabe não formará uma claque barulhenta a favor do hondurenho, para agradar Chávez, que até anda comprando café dos assentados?

...

Tegucigalpa. , Honduras

El grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, estaría financiando las manifestaciones a favor del ex presidente Manuel Zelaya, según un artículo de la columnista del periódico estadounidense The Wall Street Journal, Mary Anastasia O´Grady, quien asegura haber recibido pruebas que lo confirman.

En el artículo publicado ayer con el título “Los amigos hondureños de las Farc”, O’Grady hace referencia a la Cumbre de Presidentes de América del Norte, quienes discutieron temas como el narcotráfico y la crisis política en Honduras, lamenta que el “Ministerio de Defensa de Colombia... podría mostrarles (a los Presidentes) evidencia de la conexión entre los simpatizantes del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya y las Farc”.

A continuación, el texto íntegro del artículo de O’Grady:

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el primer ministro de Canadá, Stephen Harper; y el mandatario mexicano, Felipe Calderón, se reúnen hoy en Guadalajara, México, en la Cumbre de Líderes de América del Norte. Entre los temas que abordarán estará la creciente violencia relacionada al narcotráfico en el continente; pero también se espera que conversen sobre la situación política en Honduras.

Es una lástima que el Ministerio de Defensa de Colombia no participe, ya que podría mostrarles evidencia de la conexión entre los simpatizantes del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y el proveedor sudamericano más importante de drogas ilegales a América del Norte: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc. Lo sé porque la semana pasada esa evidencia acabó sobre mi escritorio.

Las Farc es uno de los actores principales en el comercio de cocaína y documentos encontrados en las computadoras que encontró el Ejército colombiano durante una redada en un campo del grupo guerrillero en Ecuador el año pasado muestran que los rebeldes han estado activos en Honduras. Varios de esos documentos llegaron a mi poder la semana pasada. Uno es una carta de marzo de 2005 escrita por uno de los capos de las Farc dirigida al hoy fallecido líder rebelde Raúl Reyes. La carta ofrece una lista de relaciones políticas que apoyan (a las Farc) y con las cuales se coordina trabajo en la región y en España.

El Partido de Unificación Democrática, UD, de Honduras, es una de las organizaciones en dicha lista. UD tiene una representación limitada en el Congreso, pero es el único partido que apoya el regreso de Zelaya. Dondequiera que haya manifestaciones violentas y bloqueos de caminos en apoyo a Zelaya está UD.

La carta de las Farc dice que existen 45 de esas organizaciones. A Calderón tal vez le interese saber que entre ellas figuran el Partido de los Trabajadores y la Juventud Comunista de México.

Incluso, sin la conexión con las Farc, no hay que perder de vista que Zelaya violó la ley hondureña al tratar de cambiar la Constitución para que pudiera postularse a una reelección. Zelaya también exhortó a una turba que irrumpió en un almacén de la Fuerza Aérea adonde se guardaban las papeletas que se iban a usar en su referéndum ilegal. El 28 de junio fue arrestado por una orden de la Corte Suprema, deportado por el Ejército y removido de su cargo por el Congreso. Incluso su propio partido, el Partido Liberal, apoyó su destitución y expulsión del país y la mayoría de la población respalda tales medidas.

Obama y Calderón, sin embargo, no son partidarios de la destitución de Zelaya y ambos quieren su regreso. Hace dos semanas, el gobierno de Obama anuló las visas de algunos funcionarios del Gobierno hondureño. Para no ser menos, la semana pasada Calderón desplegó la alfombra roja en Ciudad de México para recibir a Zelaya en una publicitada demostración de apoyo a su regreso al poder. Hay que reconocer que el gobierno de Harper ha sido más mesurado en su respuesta a los acontecimientos de Tegucigalpa.

Se dice que un Presidente mexicano que se ubica a la derecha de la Casa Blanca enciende la mecha de la política local. Eso podría explicar por qué el centroderechista Calderón fue el anfitrión de una visita de Estado de Zelaya. En este tema quiere mantenerse a la izquierda de un Presidente estadounidense izquierdista.

Pero la situación no es tan simple. Calderón ha librado una “guerra” contra los carteles del narcotráfico en México que desde diciembre de 2006 ha cobrado la vida de 1,077 agentes del orden. Ahora, tanto él como Obama, tendrán que explicar su apoyo a una facción política en Honduras que está aliada al crimen organizado. Según la evidencia recogida por la inteligencia colombiana, que me llegó en forma indirecta, eso es exactamente lo que están haciendo.

Los hondureños no quieren a Zelaya en su país porque lidera una turba violenta y antidemocrática con la que intentó socavar las instituciones de la misma manera en que lo ha hecho Hugo Chávez en Venezuela. Chávez también ha entrenado a Daniel Ortega en Nicaragua, a Rafael Correa en Ecuador y a Evo Morales en Bolivia. Las democracias de esos países se han visto gravemente debilitadas.

Pero aunque a Obama y Calderón no les importara la libertad de los hondureños, no pueden pasar por alto la posibilidad de que el establecimiento de un gobierno chavista en Honduras eleve el costo, en sangre y en el erario, de su “guerra contra las drogas”.

La conexión de las Farc podría ayudar mucho a explicar por qué Chávez se esfuerza tanto en que Zelaya sea repuesto en el poder. Ya es sabido que el hombre fuerte de Venezuela apoya de manera activa a las Farc en Sudamérica. Los rebeldes cuentan con un refugio seguro a lo largo de la frontera y tan sólo el mes pasado, una redada del Ejército colombiano a un campo de las Farc arrojó una serie de lanzacohetes antitanques de fabricación suiza que habían sido originalmente vendidos a Venezuela. A Chávez todavía le falta ofrecer una explicación creíble sobre cómo estas armas llegaron a manos de los terroristas colombianos.

Un informe de julio de la Oficina de Auditoría General de EE.UU, GAO, halló que Venezuela se ha convertido en una ruta de tránsito de cocaína colombiana, 60% de la cual es exportada por las Farc. La GAO también encontró que altos miembros del gobierno de Chávez y del Ejército venezolano son cómplices. “Según los funcionarios de Estados Unidos, la corrupción dentro de la Guardia Nacional de Venezuela representa la amenaza más significativa porque la Guardia le reporta directamente al presidente Chávez y controla los aeropuertos, fronteras y puertos de Venezuela”, dice el documento de la GAO.

Los líderes de la cumbre de hoy hablarán sobre su guerra contra las drogas. Quizá Calderón y Obama explicarán por qué apoyan a un político hondureño derrocado cuyos simpatizantes comparten una causa con los terroristas narcotraficantes. Todos los norteamericanos merecen una explicación. (Tomado de Wall Street Journal).

La prensa

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