quinta-feira, 11 de fevereiro de 2010

FHC: "Dilma é autoritária e pragmática"


¿Girará Brasil hacia la vieja izquierda?

Ahora que la candidata presidencial oficialista brasileña Dilma Roussef está subiendo en las encuestas, algunos de sus críticos más prominentes están levantando el fantasma de que el país más grande de Sudamérica se movería hacia la izquierda radical si ella ganara las elecciones de octubre.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso, arquitecto de la recuperación económica de Brasil y una de las voces más respetadas de la oposición, está en esa tesitura. En una entrevista, Cardoso me dijo que Roussef es más ``dogmática'', más ``autoritaria'' y está más próxima a la izquierda radical venezolana que el presidente saliente, Luiz Inácio Lula da Silva.

Roussef, economista y ex guerrillera, fue ministra de Energía de Lula y ha sido su jefa de gabinete desde el 2005. En los últimos meses, Lula la ha exhibido al lado suyo inaugurando obras públicas en todo el país, con la esperanza de que su propio índice de popularidad del 80 por ciento y el crecimiento económico del 5 por ciento proyectado para el país este año ayuden a Roussef a ganar la presidencia.

Una encuesta reciente realizada por la empresa Sensus revela que el apoyo a Roussef ha subido a un 22 por ciento, y los encuestadores dicen que ese porcentaje seguirá aumentando a medida que su nombre gane reconocimiento. Su principal rival, el actual gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra, tiene un 32 por ciento de apoyo. Aunque ambas candidaturas son un secreto a voces, ninguno de los dos la ha anunciado oficialmente.

-- ¿Ganará Roussef?, le pregunté a Cardoso, quien apoya a Serra.

-- Cardoso: ``Yo creo que va a tener dificultades. Va a subir en las encuestas porque el presidente Lula precipitó la campaña, y el partido opositor todavía no tiene siquiera definido un candidato. Entonces, ella va ganando un espacio en los medios de comunicación. Pero yo creo que al final, la gente cuando va a votar, va a querer mirar si la persona inspira confianza''.

-- ¿Y Roussef no inspira confianza?, pregunté.

-- Cardoso: ``Dilma Roussef no tiene todavía ninguna experiencia de liderazgo. No ha sido líder de nada. No fue alcaldesa, no fue gobernadora, no ha sido nada. Fue una funcionaria. Es difícil que el pueblo deposite su confianza en manos de alguien que es un funcionario, no un líder''.

-- ¿Sería un títere de Lula?

-- FHC: ``No sé (...) No me animaría a decir eso, porque por sus características personales es una persona muy dura, muy autoritaria.''

-- ¿Su gobierno sería más de izquierda que el de Lula?

-- FHC: ``Ella está más vinculada al Partido [de los Trabajadores]. Lula tiene más independencia frente a su partido (...). Lula es un negociador habilidoso, es un líder sindical. No es un hombre de confrontación, es un hombre de negociación (...) Tiene capacidad de cambiar, y lo hace (...) Dilma no creo que haga eso, porque ella es más --quizás la expresión sea muy fuerte-- dogmática. Ella tiene una visión un tanto anticuada probablemente a favor de una mayor injerencia del aparato estatal''.


Andrés Oppenheimer


Perto das 8 da noite desta quarta-feira, no intervalo de uma reunião no Instituto Fernando Henrique Cardoso, o ex-presidente ouviu a pergunta já no primeiro minuto da conversa por telefone:

─ Posso dizer que o senhor aceita debater publicamente com o presidente Lula?

─ Pode, claro.

─ Alguma pré-condição?

─ Nenhuma. Mas é bom deixar claro que não propus nenhum desafio. Não estou desafiando ninguém. Estou apenas aceitando um convite.

─ Vou dar a notícia amanhã.

─ Pode dar. Debate é sempre saudável. Aceito pelo Brasil.

No mesmo dia em que Fernando Henrique Cardoso topou o convite, o deputado Ricardo Berzoini entoou a cantilena que obriga o presidente a aceitá-lo também. “Vamos, sim, fazer a comparação entre os oito anos de Lula e os oito anos de FHC”, recitou. “O eleitor precisa ser lembrado de como foi um governo e o outro”.

O eleitor merece saber se Lula recebeu uma herança maldita e reconstruiu o país, como repete há pelo menos seis anos, ou se resolveu valer-se de mentiras e fantasias para desqualificar o legado do antecessor que acabou com a inflação, consolidou a democracia constitucional e fixou diretrizes econômicas que, em sua essência, vigoram até hoje. É assunto sério demais para ser tratado por intermediários, muito menos por moleques de recado. É coisa para gente grande. Os eleitores merecem ver em ação os dois protagonistas ─ só eles, e sem figurantes por perto.

O debate se tornou inevitável no momento em que o presidente decidiu que a eleição tem de ser plebiscitária. FHC já topou. Lula não poderá furtar-se ao duelo que provocou.


Augusto Nunes

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